Se ponen en unos segundos, incluso con manos sensibles.
Con la edad, la artritis y la rigidez matutina, ponerse unas medias clásicas se convierte en una odisea.
Se tira de ellas, los dedos resbalan, hay que hacer fuerza. Al cabo de diez minutos, uno se queda sin aliento. Muchos acaban pidiendo ayuda o dejando de seguir su tratamiento.
Las medias Covexia funcionan de otra manera. Gracias a la cremallera lateral, las abres, metes el pie y las subes. No hace falta tirar ni hacer fuerza.
Unos segundos. Solo. Cada mañana.