GUÍA PRÁCTICA · SALUD POSTURAL

Actualizado el 25 de agosto de 2026 · Lectura de 5 minutos 

Por qué todo tu peso descansa sobre dos puntos del tamaño de una moneda

No tiene que ver con tu postura. Tiene que ver con dónde cae la carga.

 

Fíjate en cualquier reunión a partir del minuto veinte y verás siempre lo mismo. La gente se recoloca. Cambia el peso de un lado a otro, cruza las piernas, se echa hacia delante, se apoya en un brazo.

 

Casi nadie se da cuenta de que lo hace. Y casi todo el mundo cree que es cuestión de aguante, de concentración o de mala postura.

 

No lo es. Es un reflejo, y responde a algo muy concreto que ocurre debajo de ti a partir de cierto tiempo sentado.

Lo que hace tu cuerpo sin que se lo pidas

Ese movimiento tiene nombre en ergonomía: se llama descarga. El cuerpo detecta que una zona lleva demasiado tiempo soportando presión y se mueve para repartirla, aunque sea unos segundos.

 

Es involuntario, como parpadear. Por eso no lo recuerdas: no lo decides.

 

Y es también la razón por la que la frontera son casi siempre los veinte minutos en una silla, y los tres cuartos de hora al volante. No es una casualidad ni una impresión: es el tiempo que tarda esa zona en pedir un descanso.

Dos puntos, del tamaño de una moneda

Ponte la mano bajo una nalga y aprieta. Notarás una punta de hueso. Se llama tuberosidad isquiática, y tienes una a cada lado. Házlo ahora mismo, sentado donde estás.

 

De pie, el peso del cuerpo se reparte por toda la planta de los pies, unos cuatrocientos centímetros cuadrados. Sentado, casi todo el peso del tronco cae sobre esos dos puntos, cada uno más o menos del tamaño de una moneda de dos euros.

 

La misma carga, sobre una superficie mucho menor. Eso es todo el problema, y explica por qué nadie se queja de estar de pie durante una hora de la misma manera que se queja de estar sentado.

 

En una silla te levantas cada rato sin pensarlo, y esos puntos descansan. Al volante, no: el cinturón te sujeta, los pies están ocupados y las manos también. Puedes pasar dos horas sin cambiar de apoyo ni una sola vez.

Por qué los cojines blandos dejan de funcionar

La reacción lógica es buscar algo más mullido. Y funciona — unos días.

 

Una espuma cede bajo la carga, pero cede sobre todo donde la carga es mayor. Al cabo de un tiempo esa zona queda comprimida de forma permanente: el material ha perdido su capacidad de recuperar la forma.

 

A partir de ahí deja de repartir nada. El peso vuelve a caer sobre los dos mismos puntos, solo que tres centímetros más alto.

 

Lo mismo pasa con una toalla doblada, con un cojín de sofá o con una chaqueta: aguantan veinte minutos y luego se aplastan justo donde no deberían.

 

Y por eso tampoco basta con cambiar de silla. Una silla ergonómica trabaja el ángulo y el respaldo — es decir, se ocupa de la espalda. Lo que no toca, ni la más cara, es cómo se reparte el peso en el asiento.

LA OFERTA FINALIZA EN:

00
hrs
00
min
00
sec

Cojín de Gel Covexia™

Diseñado para repartir la presión en lugar de concentrarla en dos puntos.

 

Solo hoy : 1 Comprado = 1 gratis + 2 regalos

APROVECHA LA OFERTA

Riesgo de agotamiento de existencias: Alto

|

Envío GRATIS

¡Pruébalo hoy mismo con una garantía de «satisfecho o te devolvemos el dinero» de 60 días!

Repartir no es lo mismo que amortiguar

Son dos verbos distintos y confundirlos es lo que hace perder tiempo y dinero. Amortiguar es ceder bajo el peso. Repartir es llevar ese peso hacia los lados, a una superficie mayor.

 

El principio no es nuevo: se estudia desde hace décadas en el asiento de silla de ruedas, donde repartir la presión no es una cuestión de comodidad sino de necesidad. Lo nuevo es que esté en tu coche o en tu silla.

 

El Cojín de Gel Covexia™ aplica ese principio de la manera más directa posible.

 

Es una sola pieza de gel de alta densidad moldeada en forma de panal. Bajo carga, las celdas que reciben más presión ceden primero y descargan el peso sobre las de al lado. En vez de apoyarte en dos puntos, el peso se reparte por toda la superficie.

 

Y a diferencia de una espuma, no se queda con la forma. Una espuma comprimida miles de veces pierde altura de forma permanente; el gel elástico vuelve a su sitio cada vez que te levantas.

Lo que cambia cuando el peso se reparte

Los veinte minutos dejan de ser la frontera. No es que dejes de notar la silla: es que dejas de pensar en ella.

 

Lo notarás sobre todo en lo que dejas de hacer. No te recolocas. No cruzas las piernas. No te levantas a por un vaso de agua que no necesitabas.

 

Y las dos últimas horas de la jornada dejan de ser las peores.

De dónde viene esta explicación

La concentración de presión sobre las tuberosidades isquiáticas en posición sentada es un hecho documentado desde hace décadas, principalmente por la investigación sobre asiento en silla de ruedas y prevención de úlceras por presión. El principio de redistribución de carga — aumentar la superficie de contacto para reducir la presión local — procede del mismo campo.

 

Este artículo describe ese principio general. No afirma que ningún estudio se haya realizado sobre este producto en concreto, ni ofrece cifras de reducción de presión: cualquiera que te dé un porcentaje exacto sobre un cojín de consumo se lo está inventando.

 

Lo que sí puedes comprobar tú mismo es la parte que importa: la punta de hueso bajo la mano, y si tu molestia aparece solo al estar sentado.

Sesenta días para comprobarlo

No hace falta creerse nada. Lo útil es comprobarlo donde pasas las horas: tu silla, tu coche, tu sofá.

 

Si al cabo de dos meses sigues moviéndote cada veinte minutos igual que hoy, escribes un correo, lo recogemos y te devolvemos el dinero. Sin preguntas y sin condiciones escondidas.

Qué hacer ahora

1. Haz la comprobación de la mano. Si notas la punta de hueso, ya sabes dónde cae tu peso.

 

2. Comprueba el criterio: ¿te duele también de pie? Si la respuesta es no, no estás buscando en el sitio correcto.

 

3. Pulsa el botón de abajo para ver la oferta y la disponibilidad de hoy.

 

4. Elige dos unidades si pasas horas sentado en más de un sitio. Uno para la silla, otro para el coche.

 

5. Dale una semana antes de juzgarlo. Los dos primeros días notarás la altura; después dejarás de notarla.

LA OFERTA FINALIZA EN:

00
hrs
00
min
00
sec

Cojín de Gel Covexia™

Si al cabo de dos meses sigues moviéndote cada veinte minutos, lo recogemos y te devolvemos el dinero.

 

Solo hoy : 1 Comprado = 1 gratis + 2 regalos

Uno para la silla, otro para el coche.

APROVECHA LA OFERTA

Riesgo de agotamiento de existencias: Alto

|

Envío GRATIS

¡Pruébalo hoy mismo con una garantía de «satisfecho o te devolvemos el dinero» de 60 días!

Dos apuntes finales

P.D. Si te quedas con una sola frase, que sea esta: un problema de espalda duele también de pie. Si el tuyo solo aparece sentado, la causa no está donde la buscas.

 

P.D. 2. Mide 40 x 35 cm, y eso importa más de lo que parece. Muchos cojines son más pequeños, y cuando parte de la nalga queda fuera del borde, el borde se convierte en un punto de presión nuevo.

Este artículo explica un principio biomecánico conocido: cómo se reparte el peso del cuerpo al estar sentado. No sustituye una consulta médica y no describe un tratamiento. El Cojín de Gel Covexia es un artículo de confort, no un dispositivo médico.

 

Aviso legal · Privacidad · Devoluciones · Condiciones · Contacto

Covexia · contact@covexia.es